
H
ace algunas semanas, mientras esperaba la llegada de un amigo dentro de una confortable cafetería en el centro de Madrid, sin proponérmelo, por la cercanía de las mesas en las que estábamos ubicados, tuve la ocasión de seguir una conversación entre un grupo de jóvenes mayores de edad y ambos sexos sin duda, a mi ver, bien formados e intencionados.
Todos estaban de acuerdo en que no sólo se debe permitir en el país que los diversos colectivos inmigrantes de otras culturas practiquen sus religiones, modos y costumbres, si no que, además, pudieran practicarlas libremente con aquellos con quienes casaran, trabajaran, trataran o “vecindaran”, actuando en consecuencia a sus propios principios, costumbres y creencias siendo así que, como natural y propio derecho es, cada cual ha de ser siempre fiel a sí mismo y su origen se encuentre donde se encuentre, trate con quien trate o se case con quien se case, evitándoles también el natural y doloroso desarraigo que padecen y así la ley lo debería en cualquier caso y lugar contemplar, desterrando para siempre cualquier prejuicio, arbitrario a todas luces, acerca de los matrimonios mixtos y tal.
Me sentí francamente orgullosa de esa “nuestra juventud” que, sin prejuicios, tolerante, era capaz de facilitar la aperturas de caminos a cualquier ser humano y hacer el bien sin mirar a quien, aplicando a los demás idéntica vara de medir que aplicaban para sí.
Sin embargo, unos días después…
Todos estaban de acuerdo en que no sólo se debe permitir en el país que los diversos colectivos inmigrantes de otras culturas practiquen sus religiones, modos y costumbres, si no que, además, pudieran practicarlas libremente con aquellos con quienes casaran, trabajaran, trataran o “vecindaran”, actuando en consecuencia a sus propios principios, costumbres y creencias siendo así que, como natural y propio derecho es, cada cual ha de ser siempre fiel a sí mismo y su origen se encuentre donde se encuentre, trate con quien trate o se case con quien se case, evitándoles también el natural y doloroso desarraigo que padecen y así la ley lo debería en cualquier caso y lugar contemplar, desterrando para siempre cualquier prejuicio, arbitrario a todas luces, acerca de los matrimonios mixtos y tal.
Me sentí francamente orgullosa de esa “nuestra juventud” que, sin prejuicios, tolerante, era capaz de facilitar la aperturas de caminos a cualquier ser humano y hacer el bien sin mirar a quien, aplicando a los demás idéntica vara de medir que aplicaban para sí.
Sin embargo, unos días después…
divagando sobre tal conversación, sus matices y trasfondos, se me ocurrió pensar si, de tal grupo,
ellas,
estarían dispuestas a aceptar que sus propios hijos fueran, legítimamente, en cualquier caso, decisión o situación, únicamente “propiedad” de sus maridos o, como en no pocas culturas naturalmente se da, debieran compartir con alguna otra mujer techo y/o lecho así como legitimar, como si de lo más civilizado se tratara, que tuvieran ellos otras mujeres e hijos por el mundo repartidos, sin atenciones y derechos,
y, de no estar casadas ni en pareja coyuntadas con algún miembro de tales culturas, como vecinos o compañeros de trabajo, por su forma de conducirse en el mundo y vivir, putas por ellos fueran consideradas, tratadas y repudiadas siendo así que, comprensiva y tolerantemente, no volvieran a salir solas, ni vestir a “la occidental”, ni tomarse un café con cualquier amigo, bajando la cabeza a su paso, por no herir su sensibilidad o, según con quién y qué cultura, dejarse tocar el culo y ponerse a su disposición sexual, apencando con embarazos e hijos tal cual en sus culturas es natural.
De ellos me cuestioné si estarían dispuestos a de sus parejas femeninas la paternidad de los hijos realmente desconocer como ellas las desconocían por tradición sexual cultural, y su ir y venir en busca de sus orígenes hasta la madrugada practicando Reguetón, y el compartir con otros 10 mesa, sueldo y presa, anexos a su mujer, bailando, voceando a cualquier hora, con la música a todo gas sin horarios ni restricción,
o si serían capaces de soportar, como si tal cosa, que con el mismo derecho que él o más, el padre y los hermanos varones sobre ella tuvieran potestad para sus bienes, derechos, libertades y costumbres administrar así como sobre el camino de sus propios hijos a seguir, en conciliábulo cultural, deliberar.
Pues eso, que tales interrogantes divagaciones con vosotros quería compartir y, a poder ser, conocer vuestra opinión y tan extensa exposición me disculpéis.

FIN FINITO
ellas,
estarían dispuestas a aceptar que sus propios hijos fueran, legítimamente, en cualquier caso, decisión o situación, únicamente “propiedad” de sus maridos o, como en no pocas culturas naturalmente se da, debieran compartir con alguna otra mujer techo y/o lecho así como legitimar, como si de lo más civilizado se tratara, que tuvieran ellos otras mujeres e hijos por el mundo repartidos, sin atenciones y derechos,
y, de no estar casadas ni en pareja coyuntadas con algún miembro de tales culturas, como vecinos o compañeros de trabajo, por su forma de conducirse en el mundo y vivir, putas por ellos fueran consideradas, tratadas y repudiadas siendo así que, comprensiva y tolerantemente, no volvieran a salir solas, ni vestir a “la occidental”, ni tomarse un café con cualquier amigo, bajando la cabeza a su paso, por no herir su sensibilidad o, según con quién y qué cultura, dejarse tocar el culo y ponerse a su disposición sexual, apencando con embarazos e hijos tal cual en sus culturas es natural.
De ellos me cuestioné si estarían dispuestos a de sus parejas femeninas la paternidad de los hijos realmente desconocer como ellas las desconocían por tradición sexual cultural, y su ir y venir en busca de sus orígenes hasta la madrugada practicando Reguetón, y el compartir con otros 10 mesa, sueldo y presa, anexos a su mujer, bailando, voceando a cualquier hora, con la música a todo gas sin horarios ni restricción,
o si serían capaces de soportar, como si tal cosa, que con el mismo derecho que él o más, el padre y los hermanos varones sobre ella tuvieran potestad para sus bienes, derechos, libertades y costumbres administrar así como sobre el camino de sus propios hijos a seguir, en conciliábulo cultural, deliberar.
Pues eso, que tales interrogantes divagaciones con vosotros quería compartir y, a poder ser, conocer vuestra opinión y tan extensa exposición me disculpéis.
FIN FINITO


















23 comentarios:
Mi opinión es que se debe conceder la libertad religiosa, de culto, etc., siempre y cuando no exceda del Código Civil, la Constitución y las demás leyes y normas.
Que profesen la religión que quieran, que hagan todo lo que en su cultura se haga, pero adaptándose a nuestra cultura y ordenamiento jurídico sin sobrepasarlo.
Vamos, lo que hacemos cuando nosotros vamos a otros paises.
John W.
Claro querido Polidori, en esas premisas y "a pie juntillas" creo yo y las defiendo hasta el final.
La cosa es, creo, que su puesta en práctica a menudo choca frontalmente con la adaptación a nuestra cultura y ordenamiento jurídico como, no pocas veces, se puede constatar.
De ahí mis divagaciones sobre la conversación, no sobre los derechos fundamentales constitucionales en lo referente, con los que comulgo de pleno, con perdón.
Un beso John W. (poli).
Sólo una pregunta: ¿Nos permitirían, en recíproca tolerancia, construir una iglesia en Teherán, por ejemplo? ¿Y celebrar la navidad? ¿Y tomarnos fiesta para semana santa?
Debemos abrir las fronteras y dar sanidad gratuita, piso y escuela a todos los que quieran venir, apoyarlos y respetar su cultura, integrarnos con ellos, repartir nuestra riqueza y nuestra cultura.
Tomar ejemplo de la Generalitat de Catalunya, que prohibió en las escuelas públicas cualquier símbolo navideño con implicaciones religiosas por respeto a todos los "nou vinguts"
Y si fuerais realmente transigentes, os pondrías velo.... o burka...¡que ya está bien con tanto racismo y xenofobia! ¡Integración! Desde luego....
besos
De cenizas, tu ironía me hace gracia y me parece que la cosa tiene retranca jajaja.
Me decía una mujer muy sabia que hace tiempo conocí que lo que diferencia a los tolerantes de lo que no lo son, es que a los primeros les deben resbalar los agravios, abusos y molestias, aún tratando de evitarlos con ahínco, y a los segundos que siempre andan con la escopeta cargada y les falta el sentido del humor.
Y a tí te sobra, sí señor, y mucho.
Un beso, amigo.
…Sin embargo unos días después, decidí seguir soltera y mirar cómo ciertas amigas, se ponían el chador para viajar a ciertos países de sus respectivos. Me contaban que no podían salir libremente de las casas sin ser acompañadas y lo mal visto que estaba que además se tomasen un café solas en cualquier cafetería, como ellos y ellas lo hacen cuando están aquí.
En España o aquí en Francia para las niñas todo va bien hasta los doce, luego ya es otro cantar. Hasta les prohiben que vayan a la “piscina”. Ya hay piscinas aquí que sólo abren a ciertas horas para ellas solas.
En Túnez, país de los más libres que haya para las mujeres musulmanas y super controlado igual, el youtube está prohibido y cuando vas con el bikini a la playa se corren a tu lado entre las olas del mar.
Pero lo peor no es eso, eso no me molesta, lo que sí me fastidia es la intolerancia entre ellos mismos. Muchos de mis amigos que no siguen las costumbres y no hace ramadan, por ser tan laicos como el que más, porque haylos y muchos, son señalados con el dedo por los fanáticos y sus hijos insultados en las escuelas como indignos musulmanes. Y ahí, sí que no. La tolerancia debe empezar con uno mismo y luego si hace falta se reclama la falta de la misma.
Los fanatismos de todo tipo están cada vez más en alza, y me pueden. Dicen que las crisis los regeneran.
La tolerancia tiene ciertos límites y hay que saber ponerlos, que con el machismo español, la injerencia de la iglesia, los malostratos y demás, ya tenemos bastante como para que además nos toque aceptar lo que ni siquiera podemos resolver ni barrer en nuestra propia casa.
Besos, Susy.
La tolerancia es una perlita en este mundo convulsionado. Abrazos.
Qué inconstancia, qué absurda actitud, que el camino a Dios nos lleve a matarnos. Cuanto tiene oriente y occidente en eso?. Tienes razón, no se trata de sus derechos fundamentales, pero debe haber una adecuación psicosocial, y jurídica en gran manera. Como dicen arriba, en esos estados donde las normas de culto rigen toda la conducta social, los occidentales simplemente quedamos proscritos por el régimen, sin embargo, no podemos pedir que el mundo cambie por nosotros, nosotros podemos hacer lo contrario, crear normas de convivencia que nos permitan que los innmigrantes, alla en España,puedan entender que si existe la posibilidad de ejercer la practica de sus creencias, bajo la égida de un pacto social. Saludos cordiales, muy bueno el diseño de tu blog, me encanta.
Si queremos comprender es absurdo restringir, otra cosa el tipo de costumbres de la que estemos hablando, que las hay que van en contra de culquier derecho humano, vamos.
En las parejas se establecen normas, se negocia, la disposición o no te hará mantener o no esa relación, supongo...
Creo en la bondad de la tolerancia con toda cultura y religión.
Y creo en la bondad del "allí donde fueres haz lo que vieres" por una convivencia pacífica.
Y sí, creo en la juventud.
Y te envío este abrazo
...luego al día siguiente aparece en la prensa alguna salvajada...
Respetar a los demás cuesta mucho más que pedir respeto para uno mismo.
España no es precisamente un país, en estos momentos, y creo se auguran peores, tolerantes con los que llegan...
Un beso
La palabra, como se apunta, es tolerancia, por ambas partes, un equilibrio que es difícil de conseguir, una adecuación, no a las costumbres de un país, si no a sus leyes incluso si éstas obligan a no practicar las costumbres.
Un abrazo
Muy a menudo, cuando paseo con mi amigo Llamp, veo a un matrimonio musulmán: él, treinta y tantos, casi cuarentón: ella, veintipocos (muy pocos, quizá no llegue).
Él anda erguido, por la acera, y ella siempre le sigue cabizbaja, justo tres metros detrás de él. Cuando él se para en un cruce, ella se detiene tres metros más atrás.
Él va con las manos en los bolsillos y ella cargada como una mula, con cuatro bolsas de la compra que acarrea con esfuerzo.
Ojos que no ven, corazón que no siente...
Besos.
A veces pienso que nos empeñamos en mezclar agua y aceite.
Besos.
Y quién dijo que el "poder" (religioso o económico )se basara en la tolerancia???
Cualquier forma de poder, mina los derechos humanos, bien sea con un velo, o a golpe de talonario.
Una sonrisa
Cualquier persona que emigre a cualquier pais del mundo, debe adaptarse y cumplir las leyes del pais que le acoge.
Es así de sencillo.
Hay que vivir con las normas y costumbres del lugar que habitas,entre otras cosas, por que es una forma de integración social imprecindible.
A partir de ahí, la religión es un asunto que atañe a la esfera personal siempre que respete los derechos humanos,la iguldad entre hombre mujer, y se ajuste a la Constitución y las leyes españolas.
Yo creo que en todo esto de la interculturalidad hay mucha pose y bastante corrección política.
No creo que, en España, nadie niegue a otro el derecho a rezar como quiera. Ni siquiera, fíjate, los católicos recalcitrantes. Yo al menos, te lo digo de verdad, no he visto a ningún católico en España que persiga a un musulman por infiel. Seamos sinceros.
Ahora, eso sí, otra cosa es cuando sus costumbres chocan con las nuestras, sobre todo en el caso de las mujeres, donde es sangrante. Ahí yo creo que no deberíamos ceder ni un ápice. Tenemos que estar seguros de que en ese tema nosotros llevamos la razón y ellos, los fanáticos y los que explotan, aunque sea, o sobre todo porque es, por ignorancia, a la mujer, están equivocados.
Amí es que me cuesta mucho habar de lo hermoso o feo que es un idioma cuano no lo conozco: por la misma, se me hace difícil enjuiciar la cultura que me es lejana y exótica.
Es, difícil muy difícil, porque desconocemos muchas cosas, pero sobre todo porque siempre es la mujer, a la que imponen sus fanatismos.
Un beso
Bien, parece que estamos todos de acuerdo. Pero acaso no son anticonstitucionales sus constumbres con respecto a las mujeres, su educación y trato así como con respecto a sus hijas?. En cuyo caso,
no sería susceptible de delito?
o se ha de entender que si lo hago yo, sí lo es pero si lo hacen ellos no. O, tratandose de las culturas caribeñas, el abandono de los hijos por parte de los padres, sin reconocimiento ni obligación de mantenimiento de los mismos así como las ayudas "compensatorias" a las madres que se hacen por completo cargo de las criaturas ¿no es susceptible de delito? o si lo haces tú, francés, español, alemán, sí lo es pero si se trata de ellos, viviendo en países europeos no?.
Es que ahí, creo yo, está la madre del cordero, porque en lo demás de acuerdo estamos todos y lo tenemos mu claro.
Con lo cual, de ser así, se trataría de una discriminación gubernamental positiva y agravio comparativo con respecto a ellos y un claro desacato a las leyes por parte de los colectivos correspondientes, con permiso de las autoridades competentes.
O no?
Es una apuesta por derribar fronteras y diferencias, respetando las creencias y modos de vida de cada cual
Respetar la conciencia de otros es la clave.
Por el hecho de yo comer carne no significa que los vegetarianos están perdiendo un manjar.
Desde mi punto de vista, se debe de tener en cuenta a las personas ante todo. Aunque a mi no me gustaria tener que "rebajarme" delante de un varón, o ser controlada por ellos hasta en mi forma de vestir, puede que para otras mujeres sea de su agrado y no lo consideren denigrante.
Hola Susy!... encantado de volver por tu blog.
Gracias a Dios sí que es cierto que la mayoría de nuestra juventud es de mente más abierta y creo que tienen más respeto entre sexos porque llevan compartiendo clase chicas/chicos desde pequeñajos y eso es bueno, se ven de igual a igual. Eso no pasaba en nuestra época. Es agradable encontrarse con gente educada y tolerante con los demás.
Un abrazo!
DEJA UN COMENTARIO,*
Tu criterio personal me interesa, gracias!!!