Ando entre pensativa y rebrincada hoy, la verdad. Lo habréis leído como yo.
A Miguel Orlando Collins, cantante dancehall jamaicano de 33 años que se hace llamar artísticamente Sizzla Kalonji, homófobo declarado cuya canción emblemática es “Mata a un maricón y siéntete orgulloso”, le ha sido levantada la prohibición de cantar en la Europa comunitaria y vuelve por sus fueros de nuevo, a sus anchas y llenándose los bolsillos, cantando y danzando de gira por estos lares habiendo sido contratado también, para no ser menos, faltaría más, para un próximo tour por España con sus anticonstitucionales e inofensivas cancioncillas debiendo asistir a sus conciertos numerosos policías vestidos de paisano (¿a que no adivináis pagados por quién?) para vigilar que susodicho “capullito de alelí” no cometa “delito de opinión”, lo que hace suponer que, no sólo se tratará de agentes especializados en tal campo “Singerdancehall” si no que obligatoriamente dominarán a la perfección la lengua inglesa, giros, equivalencias, eufemismos, metáforas y dobles intenciones tanto lingüísticos como gestuales.
No sé si más rebrincada que pensativa ante tal gozosa información, la verdad, ando yo.
FIN FINITO
A Miguel Orlando Collins, cantante dancehall jamaicano de 33 años que se hace llamar artísticamente Sizzla Kalonji, homófobo declarado cuya canción emblemática es “Mata a un maricón y siéntete orgulloso”, le ha sido levantada la prohibición de cantar en la Europa comunitaria y vuelve por sus fueros de nuevo, a sus anchas y llenándose los bolsillos, cantando y danzando de gira por estos lares habiendo sido contratado también, para no ser menos, faltaría más, para un próximo tour por España con sus anticonstitucionales e inofensivas cancioncillas debiendo asistir a sus conciertos numerosos policías vestidos de paisano (¿a que no adivináis pagados por quién?) para vigilar que susodicho “capullito de alelí” no cometa “delito de opinión”, lo que hace suponer que, no sólo se tratará de agentes especializados en tal campo “Singerdancehall” si no que obligatoriamente dominarán a la perfección la lengua inglesa, giros, equivalencias, eufemismos, metáforas y dobles intenciones tanto lingüísticos como gestuales.
No sé si más rebrincada que pensativa ante tal gozosa información, la verdad, ando yo.















