El martes, por imperativos ajenos a mi voluntad, tomé un taxi.
A los pocos segundos de sentarme y cerrar la puerta, como es de obligado cumplimiento, le dije la dirección a la cual debía dirigirse al conductor después de darle los buenos días, sin más, pasando a abrir mi cartera y releer unos papeles.
Y así la cosa fue increchendo en silencio (lo notaba yo por su actitud física y su forma de conducir) cuando dedujo a lo que, por la dirección concreta, me dedicaba yo,
comenzó a hablarme de su mujer e hijos en edad escolar (total para qué?),
y de lo mala mujer y malos hijos que eran,
y de lo que pensaba había que hacer en cualquier caso si se es un hombre que “se viste por los piés” (¿?) con tal tipo de flora y fauna…
Y, tal vez, un suponer, con mujeres como yo.
¿Y usted lo ha intentado hacer alguna vez? – le pregunté .
No lo intenté, lo hice – contestó orgulloso él.
¿y bien? – Le respondí friamente, por decir algo, con desdén.
Nunca mejor dicho, muy bien. Se largaron escaleras abajo con lo puesto sin atreverse a mirarme a la cara, solo hubiera faltado eso!!! y ahora, encantado de la vida estoy viviendo solanas, saliendo y entrando cuando y con quien quiero, llevando a casa a quién me peta, gastando el dinero en lo que me sale de los huevos (sic) sin tener que repartir ni dar explicaciones y haciendo lo que me da la gana, como de soltero – de carrerilla soltó.
Cuando, sin mediar palabra alguna más por mi parte, con gesto indiferente, de inmediato, taxativa, imperativamente, le obligué a parar para bajarme, pillándole de sopetón, de un frenazo y marcha atrás (con sin duda ánimo de pasar a mayores) se montó en la acera, y mientras cerraba la puerta del coche le pude ver dar un puñetazo al volante mientras, entre otras lindezas, decía en alta voz:
ahí va una puta más!!!.
A los pocos segundos de sentarme y cerrar la puerta, como es de obligado cumplimiento, le dije la dirección a la cual debía dirigirse al conductor después de darle los buenos días, sin más, pasando a abrir mi cartera y releer unos papeles.
Y así la cosa fue increchendo en silencio (lo notaba yo por su actitud física y su forma de conducir) cuando dedujo a lo que, por la dirección concreta, me dedicaba yo,
comenzó a hablarme de su mujer e hijos en edad escolar (total para qué?),
y de lo mala mujer y malos hijos que eran,
y de lo que pensaba había que hacer en cualquier caso si se es un hombre que “se viste por los piés” (¿?) con tal tipo de flora y fauna…
Y, tal vez, un suponer, con mujeres como yo.
¿Y usted lo ha intentado hacer alguna vez? – le pregunté .
No lo intenté, lo hice – contestó orgulloso él.
¿y bien? – Le respondí friamente, por decir algo, con desdén.
Nunca mejor dicho, muy bien. Se largaron escaleras abajo con lo puesto sin atreverse a mirarme a la cara, solo hubiera faltado eso!!! y ahora, encantado de la vida estoy viviendo solanas, saliendo y entrando cuando y con quien quiero, llevando a casa a quién me peta, gastando el dinero en lo que me sale de los huevos (sic) sin tener que repartir ni dar explicaciones y haciendo lo que me da la gana, como de soltero – de carrerilla soltó.
Cuando, sin mediar palabra alguna más por mi parte, con gesto indiferente, de inmediato, taxativa, imperativamente, le obligué a parar para bajarme, pillándole de sopetón, de un frenazo y marcha atrás (con sin duda ánimo de pasar a mayores) se montó en la acera, y mientras cerraba la puerta del coche le pude ver dar un puñetazo al volante mientras, entre otras lindezas, decía en alta voz:
ahí va una puta más!!!.














14 comentarios:
Otro de los eslabones perdidos. Pero son una especie en extinción.
besos
Hola Susy,
Gentuza como esta, que es la menos, es la que hace tanto ruido como puede y echa a perder todo el trabajo y toda la labor de tantos otros.
Dicho esto, desgraciadamente estos tipos existen y hay que capotear con ellos de la mejor manera posible.
Muy bien hecho.
Un abrazo.
John W.
Ainss estos animales, ya tengo ganas de verlos a todos en vías de extinción. Pero aún queda para rato antes de que esta raza de energúmenos se extinga.
Besos, Susy.
Hiciste bien bajándote del taxi. Yo no le hubiese pagado la carrera.
¡Qué historia!
Sé que los hay así de bestias. Un animal con perdón de los animales.
Lo bien que hiciste en bajarte.
Yo también le hubiera contestado cuando hizo el último comentario.
Besos, Susy y gracias por tu cariño,
Todavía quedan brutos como esos, amargados y esclavos de su propio machismo y de su bruticie. Si no fueran tan insoportables merecerían más pena que otra cosa por su cerrilidad y su falta de cerebro. Por suerte, yo creo también que cada vez son menos
Admiro tu valor, Susy. De veras.
Seguro que el tío todavía está preguntándose el porqué de tu reacción, incapaz de comprenderla.
Besos.
Asco de machos...! Personajes como este resultan aborrecibles, asi que hiciste muy bien en bajarte (y bajarle a el los humos) Besotes.
Lo más indignante y tambien triste de todo esto es que además se sienta orgulloso de lo que ha hecho porque eso demuestra que esa actitud será difícil por no decir imposible de erradicar.
Un abrazo
Oye, Susy, a mí no me mires, ¿eh?
Un beso, si no es mucho pedir y dar...
¿Se llamaba Torrente IV?
Besos.
Algunos animales se escapan del zoológico.
Otros, no están domesticados.
Besitos en las mejillas.
A decir verdad, no escasean tanto ese tipo de energúmenos cuando piensan que la otra persona se va a acobardar aguantando el embite, y no solo ocurre con las mujeres, que vá, estoy segura de que también ocurre cuando una de las dos partes se percata de que la otra pertenece a un colectivo, grupo social,ideológico o religioso al que tiene "ojeriza" y se ensaña de malas maneras.
En este caso, claro que sabía por lo que le ordené parar, claro que sí, aunque él no contaba con ello, quizás por mi actitud y silencio.
Lo hizo claramente a modo de provocación en plan "te vas a enterar, zorra, ahora que has caído en mi coche y te tienes que aguantar", pero no, no fue así, además, por si las moscas y a la vista de su exaltación, saqué del bolso el móvil con la intención de llamar a la policía si la situación llegaba a más de lo cual él, sin duda, se percató.
Yo creo que por eso no se bajó tras de mí para darme dos soplamocos y yo ni miré para atrás con el teléfono en la oreja pegado y, una cosita... el taxímetro marcaba 18,30€ y, una vez yo en tierra firme, le dejé en el asiento lateral del conductor (la ventanilla estaba abierta) tan solo 8, contados, por la bajada de bandera que, dicho sea de paso, desconozco en la actualidad a cuanto asciende.
En fin, que ni se salió con la suya ni cobró la interrumpida carrera y además se tuvo que quedar con el rabo entre las piernas temeroso e impotente de que yo tomara la otra determinación (que a punto estuve, la verdad).
Besos y alegrías para todos y a hacer frente a estos eslabones perdidos, hombres o mujeres, que aún quedan y no poc@s conocemos todos en un ámbito u otro.
Hola Susy... vaya historia nos has contado!, al ppio creía que era un relato, e incluso con algo de humor al ppio, pero vaya con el elemento al volante... Tu reacciòn fue la correcta. Saludos!
No me río, porque la cosa no invita a la cháchara, sino, me mofaría del patetismo de la Bestia.
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Tu criterio personal me interesa, gracias!!!