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domingo, septiembre 27

Otoño.

Aveces, en otoño con mayor asiduidad, suben por tus piernas y bajan por tu garganta acomodándose en tu estómago, montando allí su vida yendo de acá para allá, sin parar, haciendo sus propios planes sin dejar de inquietarte, sin tenerte en cuenta, a tu margen, reproduciéndose, relacionándose entre sí, sin tí, con entera libertad y, mientras te dejan seguir sintiéndote vivo les estás agradecido, es buena señal.

Y con fuerza muerdes y respiras cada ciclo como si el último fuera,
y el sabor de cada trago te sabe a néctar regalado por los dioses.
Pero es humo, humo entre los dientes lo que atesoras, como si fuera el último cigarrillo.

Es el futuro,
ese que las hormigas que tu seno alberga y recorren se encargan de recordarte que aún sigues ahí, esas que, a veces, sigilosamente, suben por tus piernas y, bajando por tu garganta se acomodan en tu interior en otoño, con mayor asiduidad.

20 comentarios:

mi nombre es alma dijo...

El futuro es lo único real con hormigas que trastoquen tus otoños o con recuerdos que los hagan nostálgicos.

Un abrazo, bienvenido sea el otoño

Susy dijo...

Si, Alma,
bienvenido sea el otoño con esa singular e inexplicable forma de hacernos sertir vivos.
Es la estación del año favorita para mí.
El futuro es lo único real, dices, y bien cierto es.

Un beso.

Josep dijo...

Esas hormiguitas otoñales se preparan para un duro invierno; el otoño es bello y triste; las hojas caen para dejar paso a otras que luego vendrán; el futuro es mañana y en el ayer solo permanecen los recuerdos: para mañana, los mejores deseos.

Besos.

Juanjo dijo...

No deja de tener encanto el otoño, en gran parte por lo que describes: esas ansias de apurar las últimas caladas de vida. Se disfrutan más los minutos cuando se sabe que son los últimos.

Besos.

POLIDORI dijo...

Es que no podemos escapar del futuro, o del destino que dirían otros.

Las señales no son mas que eso, señales. Por muy molestas que sean. Otra cosa es cuando las señales se convierten en el mismo futuro o destino.




John W.

eva-la-zarzamora dijo...

El futuro es un presente que se va haciendo cada instante, el otoño, vuelve en ese rehacerse pisando cada día las hojas de las demás estaciones que no dejan de ser futuro y seguimos inhalando como el humo.

Besos, Susy.

De cenizas dijo...

Mientras sólo sean esas hormigas...


besos

Robërto Loigar dijo...

Nada como sentarse en primera fila y ver la Señora Otoño llegar.
Con su viento que pasea por los suelos, con su maleta llena de hojas.

Muy lindo Susy, muy lindo.

Menda. dijo...

Adoro el Otoño y todo lo que aporta. Y no me hables de hormigas que tenemos una epidemia en casa jajajajajja. Gracias por la visita.

Temujin dijo...

Las hormigas es lo que tienen, no paran nunca. Suben, bajan, crgan, muerden, trituran, construyen. creo que al final ni saben lo que hacen con tanto nervio...

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

En verano, aunque sea más prosaico, son los mosquitos los que nos recuerdan que nos queda alguna gota de sangre en el cuerpo.

Este verano me he sentido vivo, como nunca... y ahora: ¡las hormigas!!!!!!....

Onminayas dijo...

Enorme reflexión...

Un saludo.

Ricardo Baticón dijo...

Hola Susy!,gracias por visitar mi blog de cine (me alegro que te haya gustado) y ahora me he pasado a conocer el tuyo. Me parece muy original en la forma que tienes de presentar los post. Me ha gustado este artículo de Otoño. Saludos!

Raúl dijo...

El otoño, que sin duda alguna llama a la melancolía, tiene el mimso problema que los lunes; uno va detrás del domingo y el otro, detrás del verano.

Ricardo Guadalupe dijo...

Qué bien has expresado el hormigueo que se siente al entrar en una nueva estación, y más si se trata del otoño, para mí el otoño tiene más de año nuevo que el uno de enero. En mi caso hay un montón de cosas que quiero llevar adelante ayudado por este aire que sopla en otoño y por esta temperatura que te deja respirar y pensar sin que se derritan las ideas. Cada momento tiene su encanto, y hay pocas cosas con mayor encanto que un bosque en otoño. Entremos en él.
Un beso

Anónimo dijo...

Hay que dejar entrar a las hormigas, señal
de que aún vivimos, llegamos a otro otoño,
porque, qué es vivir, sino un continuar...
Yo no creo en el futuro. El tiempo no existe,
decía Einstein. No, no existe, porque hoy
ya es está convirtiendo en ayer, y el mañana
es el hoy adelantado. No, el tiempo no existe.
Hay que beberse este hoy de un solo trago.
Me dejas estar un ratito por aquí?
Un beso
BB

SUSANA dijo...

Y aquí Primavera Susy...comenzando todo de nuevo y arrastrándonos en ese optimismo que tiene la naturaleza para comunicarnos los cambios!

Un besito Tocaya!!!

Miguel Baquero dijo...

A mí me gusta el otoño por lo que decía Lichis: "Pasear entre las hojas caídas es romántico y resbaladizo"

Susy dijo...

Amig@s todos,
celebremos el otoño, uno más, este juntos en la realidad virtual. Os sigo, me seguís, y las hormigas de cada cual hacen su trabajo mientras las hojas caen para que podamos renacer en todo nuestro esplendor nuevamente y poder seguir compartiendo.

BB: no sabes cómo me alegra verte en mi casa y que te quedes, es la tuya. Quise seguir tus pasos pero no puede ser, no nos dejas. Gracias por venir y sigamos junt@s adelante.

Susana, tocaya, al otro lado del charco el ciclo es al revés y, una vez más, se nos muestra lo asombroso del mutar, renacer, caerse y volverse a levantar, viviendo.

A tod@s un fuerte abrazo os envío.

Marga Fuentes dijo...

Es muy bonito lo que has escrito sobre la estación más agradable del año, al menos para mi.
La primavera y el verano no me caen bien.
Aunque reconozco, este otoño viene plagado de hormigas y no me encuentro tan bien como otrora.
Un beso enorme, Susy querida y un fuerte abrazo,

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