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domingo, julio 12

Dependencias.

C
uando conocí el caso que hoy os traigo aquí y que por razones obvias evito detallar, me vino a la mente aquel librito titulado en castellano como “La piedad peligrosa” del gran Stefan Zweig, autor altamente recomendable a mi ver, que dejó constancia de las posibles viciadas consecuencias que pueden traer cierto tipo de recurrentes compasiones cuando, sin darnos cuenta, poco a poco, se van tornando, se tornan o pueden tornarse en patéticas, enfermizas y fatales.
Así pues, paso a, todo lo sucintamente que me es posible, relataros lo fundamental de tal asunto, sin quitar, poner o exagerar en lo sustancial, a saber...
En comparecencia ante la autoridad competente, la señora R., viuda, sin hijos o familia alguna conocida ni pensión económica salvo la mínima no contribuyente concedida por no tener vivienda o propiedad alguna, desde su silla de ruedas con voz rotunda declaró que si hizo lo que hizo con V., su amiga de juventud, no fue porque sí, si no por varias y de gran peso razones. Y enumeró:

-la “primera y principal”(sic), porque abusó de mi confianza al, cada día a primera hora, acudir a mi domicilio con la compra por ella misma pagada, darme el desayuno en la cama, asearme, levantarme y dejarme la comida preparada volviendo cada tarde-noche a darme la cena y acostarme sin yo habérselo en ningún momento pedido,

-la segunda, porque aunque la nochevieja la pasaba en mi compañía pero la nochebuena no lo hacía, limitándose a lo de cada día y por la noche felicitarme la fecha por teléfono,

-la tercera, porque en mis cumpleaños no venía sola con la tarta, las cintas de música, el regalo y las serpentinas teniendo yo que soportar a sus nietos toda la tarde,

-la cuarta, porque en la noche que pasó lo que pasó, cercano ya el verano, va y me comunica, así como si tal cosa, que este año no me llevaría con ella y su familia todas las vacaciones completas si no, “simplemente” (mirando fijamente al juez), quince días, “ya el colmo, fíjese usted!!!”.






8 comentarios:

POLIDORI dijo...

Es que así no se puede aguantar. Así no.


John W.

Tanhäuser dijo...

Caramba con la señora. Cómo se las gasta.

eva-la-zarzamora dijo...

Sî, Zweig es altamente recomendable Susy. Su tratamiento del retrato femenino no tiene pérdida.
Esta mujer que nos describes era un pelîn rencorosilla, no?(sonrîo). Ya se sabe les das la mano y algunos se toman hasta el codo, es que no puede ser.

Besos.

De cenizas dijo...

Corro a informarme sobre obra y autora. :)


besos

Josep dijo...

Porqué será que la vida ofrece tan a menudo argumentos que, inventados, nos parecerían inverosímiles.

Siempre pensé que periódicos como el extinto El Caso reflejaban el estado real de la sociedad mejor que algunos denominados "serios".

Hay en esas atrocidades un trasfondo humano indescifrable, una pulsión de una realidad siempre desconocida, pero viva en el vecino de al lado de alguien, que se situa al margen de las estadísticas y rompe todos los tratados de sociología, incapaz de entender y explicar razonablemente nada así.

Besos.

Roberto Bennett dijo...

Dependencia a ser tenido en cuenta, la compasión como galardón que halaga, y la cuota de hostilidad agazapada en lo profundo del alma humana...
resultó tu delicada sensibilidad literaria un placer.

Miguel Baquero dijo...

Me ha recordado un poco a la señora ésta mayor de La conjura de los necios, que la mujer lo único que quiere es jubilarse, irse a su casa y que la dejen en paz y la jefa no hace más que darle trabajo y ocupaciones para que no se sienta inútil, para que no se hunda, para que se tenga estima...

Isabel Romana dijo...

Nos dejas aquí con la intriga... Besos, querida susy.

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Tu criterio personal me interesa, gracias!!!

 
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