Le encontré en mucha mejor forma que la anterior vez, cuando pálido no levantaba prácticamente la mirada y, si lo hacía, sus ojos se clavaban en los tuyos a modo de grito de dolor, sin articular apenas palabra. Nunca fue prolijo en explicaciones o detalles, debías adivinar, deducir, intentar comprender y procurar que no se apercibiese él que a la profundidad de su espíritu te asomobas. Le encontré, esta vez, como aquellas aves que, después de ser heridas gravemente sus alas esperando solo el momento final, empieza a intentar volar dando saltitos. Y me dijo que a largo de su buscada soledad había comprendido no haber logrado su cometido, que una mañana, al abrir su puerta, se encontró sobre el felpudo un par de hermosos ramos de flores silvestres que directamente tiró a la basura, que, a la semana siguiente, el hallazgo se volvió a repetir y, en la actualidad, desde hacía más o menos tres meses, eran dos los ramos semanales a su entrada depositados habiendo observar yo, con anterioridad, siendo la cosa tan evidente, por su hogar repartidos bonitos jarrones con hermosos ramos de frescas silvestres flores, y me explicó que, en un principio, intrigado, hizo guardia durante invernales crudas noches y madrugadas esperando saber quién las depositaba hasta que, malamente, entre nevadas y heladas penumbras, pudo ver a una anciana mujer que sigilosamente se acercaba y en su puerta cuidadosamente las colocaba. FIN FINITO
A mí me resulta cuando menos curioso, vosotros me diréis. De padres europeos, este hombre al que me refiero y de sobras todos conocéis nace, por casualidad, al hallarse en el lugar la madre de paso, en Panamá, optando por conservar la hispano-panameña doble nacionalidad utilizando una u otra según la conveniencia y ocasión, como por ejemplo ... la exención como ciudadano de tal país suramericano del entonces obligatorio cumplimiento “servicio militar” español, tal como sucedió, así como, proporcionalmente, la exención de declaración de capital o poderse llevar, traer o depositar, a su ese su propio también país, todo aquello que desee escaquear o, llegado el caso, poder ser reclamado en uno u otro país su extradición legal..., que con su padre jamás tuvo trato, relación, entendimiento ni voluntad alguna que no fuera el desear renunciar a tal paternidad por razón, según parece, de orientación sexual propia no aceptada por aquél, de cuyo “armario” jamás tuvo el valor de abiertamente salir ni a su colectivo apoyar cuando la cosa no era como es ahora, hasta que escasos meses antes del fallecimiento de su progenitor después del anuncio de su terminal estado, se acercase a él, visitarle y charlar como si "aquí nada ha pasado"... y, solo por encontrarse a la vista, de su heredada magnífica mansión paterna en la mejor zona residencial de Madrid ahora es único dueño y señor..., defensor a ultranza del régimen cubano por revolucionario-social ejemplar y, es de suponer por tanto, en lo sexual también (que como es sabido en nada le concierne a él por no ser cubano ni residir allá), que se escapa de vez en cuando a Chiapas a llevar a cabo curas de desintoxicación y al que jamás se ha escuchado una crítica declaración contra cualquier tipo de terrorismo nacional o internacional... recientemente ha tenido a bien solicitar y recibir una tercera nacionalidad, la colombiana, de manos del presidente de tal país agradeciéndole éste en sumo grado tal petición por su compromiso universal por la paz, a lo que el recién nacionalizado, entre otras palabras de alabanza a tal democrático, perseguidor pertinaz de la corrupción y gran vigilante de los derechos humanos país dijo: “...amo éste país, es lo que mi padre siempre hubiera deseado, que yo fuera colombiano, por pasar él en este magnífico país a lo largo de su vida tanto tiempo” (“Toreando y escamoteando su dinero, ese que en parte ahora tengo yo” fue lo que le faltó decir al anti-taurino radical cantautor-hijorenegado) además de hacer un llamamiento arrojado, valeroso y desahogado, en plan torero, a las FARC porque, dijo: “Si ellos están cansados de hablar con los políticos, aquí estamos los ciudadanos colombianos como yo” no sin antes de, el supermegafashionemocionado amante-bandido, como puede comprobarse, romper a llorar.